Archivos de octubre, 2016

INDALECIO PRIETO, Ministro del Aire, un repaso necesario a esta etapa de la aeronáutica española

lunes, 10 de octubre del 2016

Viene a nuestra Biblioteca Aeronáutica, un nuevo libro editado por la Fundación ENAIRE, sello de calidad en todo aquello que cuenta y repasa la historia aeronáutica de nuestra Patria. Y esta breve etapa de un destacadao político asturiano de la II República Española de apenas ocho meses, en la que la aviación estrenaba la titularidad de una cartera ministerial, ha encontrado en nuestro habitual colaborador en la revista RESCATE, don CARLOS LÁZARO, la persona objetiva, por sus conocimientos históricos sobre aeronáutica, para coordinar las investigaciones llevadas a cabo por Javier García Fernández; Alonso J. Puerta Gutiérrez ; Javier Rodríguez Muñoz y por el mismo.   Nuestra Asociación Círculo Aeronáutico JESÚS FERNÁNDEZ DURO, como asturiana, al igual que Indalecio Prieto, y por su permanente empeño en “rescatar” del olvido personajes y hechos relevantes de la Historia Aeronáutica Española, no podía dejar de anunciar con regocijo, la aparición de este libro que a continuación se resume.

Portada del libro

Portada del libro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Indalecio Prieto, Primer Ministro español del Aire. (C. Lázaro coord.). Fundación ENAIRE, 2016. 235 páginas. 20 Fotos B/N y color.

El ovetense Indalecio Prieto Tuero fue el primer Ministro del Aire de España y jefe político de las Fuerzas Aéreas de la República (FAR), la primera Arma de Aviación independiente de nuestra historia militar contemporánea. Este líder socialista asumió ambas responsabilidades en el trágico contexto de la Guerra Civil y, para ello, tuvo que afrontar la titánica tarea que suponía asentar las bases humanas y materiales de una nueva aviación que sería completamente diferente a las aeronáuticas militares de preguerra.
A la hora de analizar la labor realizada por Prieto como Ministro de Marina y Aire (septiembre de 1936-mayo 1937), los autores de este trabajo nos hemos basado no sólo en el rico legado documental de la Fundación Indalecio Prieto, sino que también se han empleado fuentes de numerosos archivos (Archivo Histórico del Ejército del Aire, Archivo de la Asociación de Aviadores de la República, Archivo Histórico Nacional, Archivo Histórico del Partido Comunista de España, Archivo General de la Administración) que se han completado con la reciente bibliografía publicada sobre el tema.
En primer lugar, el asturiano Alonso J. Puerta Gutiérrez, presidente de la Fundación Indalecio Prieto, analiza el papel jugado por Prieto en el lapso de tiempo en el que la sublevación militar se transformó en guerra civil. En esos momentos, el político socialista, sin formar parte del gobierno republicano, preso de una febril actividad, se lanzó a canalizar la reacción popular en defensa de la democracia y la libertad gracias a sus artículos periodísticos y discursos radiofónicos en los que trató de aportar razones convincentes sobre una guerra que, según Prieto, sería larga y dura. En esos momentos tan difíciles, Prieto no sólo trato de concitar el apoyo popular en los primeros gobiernos de guerra (Casares Quiroga, Giral, Largo Caballero) a través de esos medios de comunicación social, sino que además, actuó en defensa de los derechos humanos. En los convulsos días posteriores al fracaso del golpe militar, Prieto desplegó todas sus influencias para proteger de la violencia incontrolada a políticos o amigos significados por sus ideales o convicciones religiosas que eran diferentes a las suyas, actitud política y humana que concitó el elogio de propios y extraños.
En el momento en el que Prieto decide incorporarse al gobierno de F. Largo Caballero accedió al reto de encabezar el Ministerio de Marina y Aire, cuya aparición es explicada por el catedrático de derecho constitucional Javier García Fernández, quien argumenta que este organismo es producto de la nueva denominación de un ministerio ya existente. Esta maniobra jurídica se basó en un Decreto promulgado en diciembre de 1931 que permitió al gobierno de Largo Caballero la posibilidad de cambiar de denominación a algunos de los ministerios pre-existentes, modificándoles así la adscripción de órganos y competencias. En el Ministerio de Marina y Aire se culminó la actuación legislativa realizada previamente en el los gobiernos de preguerra, extrayendo a la Dirección General de Aeronáutica del Ministerio de la Guerra (como símbolo del poder del Ejército sobre la aviación) y reunió a la Aviación Militar y Aeronáutica Naval en una única Jefatura de las Fuerzas Aéreas de la República (FAR). Este fue uno de los hechos más significativos de los sucesivos pasos administrativos que daría el Ministerio de Marina y Aire hasta su posterior disolución y posterior integración (bajo el mismo titular) en el Ministerio de Defensa del gobierno de J. Negrín.
A continuación, el historiador Carlos Lázaro Ávila presenta el papel desempeñado por el nuevo ministro a la hora de sentar las bases humanas (formación de tripulantes y especialistas) y materiales, así como el especial contexto de sus relaciones con la Unión Soviética. Gracias a la documentación consultada, explicamos por qué el gobierno y el ministerio aceptó –por razones logísticas- que la mayor parte de los aviadores se formaran en la lejana URSS. Por otro lado, ante la endémica carencia de material bélico aéreo, se evalúan los intentos iniciales de Prieto de encontrar una vía alternativa a los envíos aéreos de la URSS mediante la creación de una industria aérea nacional basada en la producción de aparatos bajo licencia que, finalmente, fracasó. El Ministerio de Marina y Aire tuvo que contentarse con los envíos de aparatos soviéticos que, a partir de julio de 1937 fueron técnicamente inferiores a sus oponentes germano-italianos. Toda esta gestión se llevó a cabo bajo el especial contexto bélico de la guerra, así como del control internacional del Comité de No Intervención, dando lugar a que Prieto tuviera que entenderse con el gobierno de Moscú, principal proveedor de material aéreo y centro de instrucción de los jóvenes miembros de la FAR. Las relaciones de Prieto con la URSS (y, por extensión, con el Partido Comunista de España) fueron muy complejas y afectaron a su gestión ministerial tanto en la consolidación de la propia aviación republicana, cuya cúpula dirigente, al carecer de experiencia en la guerra aérea moderna, se apoyó plenamente en los asesores soviéticos, como en la evolución de la guerra, allanando el camino para su disputa con los soviéticos y su posterior salida del gobierno de la República.
Por último, otro asturiano, el historiador Javier Rodríguez Muñoz analiza el papel que jugó la aviación republicana en la campaña del Norte. Esta zona era considerada una zona neurálgica para la República por su importancia industrial, minera y demográfica pero, al quedarse aislada por vía marítima y terrestre, recayó en Prieto la responsabilidad de abastecer de armas, municiones y aviones a unos defensores que exhibieron una notable falta de coordinación política. La campaña por la ocupación de la franja norte que permanecía fiel a la República se caracterizó por la superioridad de las aviaciones de Franco, que intervinieron prácticamente sin oposición ante la falta de respuesta antiaérea y de la caza y bombarderos republicanos. Pese a los denodados esfuerzos de Prieto por abastecer de aviones al Norte republicano, el territorio se perdió, afectando notablemente el ánimo del ministro por su doble condición de asturiano de nacimiento y bilbaíno de adopción, así como a la posterior evolución de la guerra.

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